Epístolas incontenidas: Un caso de política estudiantil y enseñanza de las artes

“Epístolas incontenidas: Un caso de política estudiantil y enseñanza de las artes”[1]  fue publicado en el catálogo “Espacio Contenido: Salón de Estudiantes de Artes Visuales de la Universidad de Chile – MAC 2009” en enero del 2010. 

Juan Emar

     A propósito de la invitación recibida por el equipo curatorial del salón de estudiantes para escribir un texto en el catálogo es que creo pertinente, en relación a la propuesta de la curatoría de esta exposición -sobre el desarrollo de la educación artística en la Escuela de Artes de la Universidad de Chile, la exploración de las transformaciones y problemáticas que en ella se han desplegado- presentar un caso que podría ayudar ejemplificar ciertas disyuntivas que la historia de la enseñanza artística ha tenido como constitución de una política en esta materia.

      Esta historia comienza el 27 de Noviembre de 1924 cuando el escritor y crítico Juan Emar, escribe en su columna del diario “La Nación” de Chile, una nota sobre la enseñanza de la pintura[2]. Esta nota, resulta ser una breve crítica sobre la condición social y política con la que el Estado de Chile había promovido la formación artística. El escrito en su primera parte hace hincapié en la necesidad de que para el desarrollo cultural en Chile, es menester la existencia de una “buena” Escuela de Arte. Para este fin -además de la calidad de los profesores- Emar propone la necesidad de disponer de obras originales o al menos de que los jóvenes artistas puedan apreciar la renovación moderna ya instalada en Europa hace más de 70 años, una especie de “educación del ojo” por medio de un recorrido de imágenes contemporáneas.

      Señala al respecto Emar:

    “Traer cuadros a Chile… ¿Es muy difícil? No lo creo. Los precios de los maestros  europeos no son más elevados que los de los maestros chilenos. Con lo que se ha gastado en formar el museo actual -hecho a base de pintores oficiales de nuevos ricos- podría tenerse desde Ingres a Picasso pasando por Cézanne naturalmente”.

     Resulta interesante ver como Emar hace referencia a la compra por parte del gobierno chileno de diversas piezas de artistas compradas con ocasión del centenario de la República y que formaran parte de la colección del Museo de Bellas Artes[3], dicha colección hasta hoy recibe críticas debido a que los encargados de su compra, adquirieron obras de corte academicista, sin considerar la producción reciente o contemporánea ligada a movimientos impresionistas, post impresionistas o de la naciente vanguardia.

     La crítica de Emar hacia esta acción de política cultural tendrá directa relación con el proceso modernizador que se llevará a cabo tiempo después, criticando agudamente los criterios de las denominadas “comisiones” de especialistas. A su vez, propondrá como solución la adquisición de piezas por medio de votaciones populares entre académicos y estudiantes de la Escuela de Bellas Artes, un gesto que podemos reconocer como un ataque al gusto de la burguesía en materia de arte o al menos el intento por refrendar en el sistema público el mérito instancias de perfeccionamiento.

       Emar comenta:

   “Consultar con los interesados, interesados son aquellos que con el estudio de los cuadros van a resolver las aspiraciones totales de sus vidas… Prácticamente interesados son todos los profesores y alumnos de la Escuela de Bellas Artes sin excepción; todos los exponentes a todos los salones, sin excepción. A estos interesados, una pregunta ¿qué cuadros usted quisiera ver? Votación, y, ¡a la obra!”[4]

       Emar finaliza su nota con una pelicular frase:

    “Y después, ver, ver y pintar. Y sin discursos sobre la estética, la orientación de la pintura se irá formando[5].

    En Octubre de 1910 la revista Selecta[6] publica un texto firmado por Pedro Lira referido a la exposición internacional, en ella se toma una postura crítica y distante por el arte impresionista, el que se venía desarrollando desde 1874, comentando lo siguiente:

     “En cuanto a la llamada escuela impresionista no ha crecido el número de sus afiliados, si bien muchos pintores han aprovechado sus investigaciones prolijas sobre la luz y la descomposición de los colores. A caso tenga razón el crítico francés R. de la Sizeranne, cuando dice que el impresionismo no es una escuela sino, un invento que ha de beneficiar a todos los pintores”[7].  

      La iniciativa de traer una gran cantidad de obras de corte academicista no reflejó el deseo de proponer bajo una visión de futuro (moderna) la colección del museo, sino que fue la necesidad de reforzar una imagen de pasado inexistente que debía ser refundado con la autoafirmación del gusto decimonónico. De las palabras de Pedro Lira podemos desprender que no existía mayormente la intención de importar a Chile obras relacionadas con la actualidad artística del viejo mundo, imponiendo de esta manera un criterio intempestivo, un gusto que será puesto en duda 14 años después por Emar.

    Podemos observar en la nota que su crítica radica en la forma con la que la propia Escuela de Bellas Artes ha establecido patrones en la formación académica, poniendo énfasis en el rechazo a la estética que hasta entonces se ha enseñado y que consolidaba una continuidad carente de renovación. Una experiencia viva por sobre la teoría anquilosada y la apreciación por sobre discurso tradicional, serán los postulados para iniciar el proceso de actualización de aquellos jóvenes en el arte.

      La nota repercutió de manera inmediata en los estudiantes de la Escuela, es como de esta forma, el Presidente del Centro de Bellas Artes, Hernán Gazmuri (quien ingresa en 1919 a la Academia de Bellas Artes de Santiago) responderá con una misiva dirigida al propio Emar y que fue publicada en el mismo diario. La carta de Gazmuri, representa el entusiasmo con la que fue recibida la nota por los alumnos de la escuela. En ella reconoce como un acierto los dichos de Emar respecto a que “el verdadero problema de la pintura en Chile” es la formación académica.

    La visión de Gazmuri resulta categórica ya que describe la carencia de una base contemporánea en la formación artística y malas practicas de las autoridades de la academia, señalando, por ejemplo, que la cultura se representa en el vistoso edificio que acoge a la escuela, siendo dicho lugar, no más que un espacio de lustre para actividades políticas o comidas de gala. Gazmuri ataca también la reforma del Reglamento orgánico de la academia puesto que -según la nota- no consideró la opinión de los alumnos y artistas.

         Respecto a lo anterior señala:

    “Hoy por ejemplo, que se trata de la Reforma de su Reglamento Orgánico se encomendado su estudio a un señor médico… tal vez atendiendo lo orgánico… de este Reglamento médico-artístico, debemos esperar maravillas, ya que en él estarán consultados todos los métodos más modernos de hace ochenta y tantos años”.

     Con fecha 11 de diciembre de 1924, Juan Emar contesta a Gazmuri, reafirmando la posición de confianza y solidaridad con la postura de los estudiantes de la Escuela de Bellas Artes, acotando la imposibilidad de una enseñanza correcta de arte considerando sólo los aspectos teóricos, poniendo énfasis en la necesidad del contacto con las obras originales y con su producción.

         Dice Emar:

     “Pues en realidad, ¿qué se enseña? Dibujo del yeso, dibujo del natural, pintura, croquis, etc. En resumen, las cosas elementales para soltar la mano y educar el ojo. Y después…nada más. Cesa, pues, la enseñanza en el momento preciso en que debería empezar todo. Todo lo anteriormente aprendido ha sido como ejercicios preparatorios”[8].

      Sobre la solución al problema, Emar categóricamente repite: “traer cuadros de Europa a Chile y enviar artistas de Chile a Europa”.

       El llamado del escritor y los estudiantes será atendido 4 años más tarde por ordenanza del Ministro de Instrucción Primaria Pablo Ramírez, quien decide cerrar la escuela de Bellas Artes y dar becas a 26 artistas, despidiendo además al director de la escuela Julio Fossa Calderón.

       El decreto rezaba lo siguiente:

      “Que siendo fundamentalmente esta enseñanza (la artística) de carácter objetivo y no existiendo en el pais fuentes de documentación suficientes, se hacia necesario dar oportunidad a profesores y alumnos de perfeccionarse en centros de máxima cultura, con el proposito de que, a su vuelta, creen el ambiente indispensable y apliquen y transmitan con éxito sus conocimientos en la Escuela de Artes Aplicadas y demas establecimientos educacionales“.

     Esta política establecida por el ministro Pablo Ramírez es señalada en una crónica escrita por Justo Pastor Mellado[9] como una política anti oligárquica, en virtud de que Ramírez consideraba las Bellas Artes como un espacio poco productivo y las experiencias europeas en relación a las artes aplicadas resultaban más provechosas para una reforma de tal magnitud.

     Justo Pastor Mellado comenta:

   “Para el Ministro Ramírez, las Bellas Artes eran sinónimo de oligarquía. Lo que deseaba era una enseñanza artística que pudiera colaborar con el desarrollo de la industria, pero que además, permitiera a los artistas una calificación profesional. De hecho, al cabo de uno o dos años, los profesores que regresan pasan a formar parte de una Escuela de Artes Aplicadas.[10]

     El análisis del viaje de los becarios resulta ser -para Mellado- un problema que los historiadores del arte chileno no han sabido poner en su justa medida. Mellado señala que la partida de los becarios es considerada por muchos como el inicio del proceso de modernización en Chile. Elemento que no ha sido dimensionado en su real condición, debido a que el viaje fue pagado para que los artistas que venían de una tradición de pintura Gallega se perfeccionaran en artes aplicadas. El resultado de este curioso sistema formativo, fue un intento por acercarse a un proceso que llevaba ya varios años y -como señala Mellado- una guerra mundial a su haber. La pintura desarrollada por muchos de dichos artistas no refleja la contingencia radical de las vanguardias artísticas europeas, sino que es un intento por adecuar dichos desplazamientos a la tradición y el contexto local.

     Mellado señala también que la carta que envía Gazmuri a Emar, no es el apoyo a un proceso moderno en la enseñanza de artes, y que tendría de acuerdo a la tesis de Ivelic/Galaz su conductor espiritual en la figura de Juan Emar, es más bien, el apoyo a una opinión y que no existe documentación sobre el influjo que el Centro de Estudiantes tenía en ese momento para realizar cambios medulares sobre la academia.

      Mellado sostiene al respecto:      

      ”Jean Emar no es el impulsor de vanguardia alguna. Su gran mérito consiste en haber sido el primero en haber nombrado la palabra “arte moderno” y haber planteado su necesidad programática. A esto se agrega el apoyo que brindó desde la crítica a la actividad de un grupo heteróclito de artistas que se situaban en la posición de un modernismo moderado que no deseaba siquiera reconocer como tal, sino tan solo a título de agentes de renovación plástica en una escena que experimentaba abismante retraso informativo respecto de las rupturas formales que habían tenido lugar en la escena francesa de los años 1910-1920.”[11]

    Gazmuri durante 4 años (período de estudiante 1919-1922) se esfuerza por crear conciencia de la necesidad de establecer un sistema de becas y participará destacadamente en la exposición de Arte Moderno presentada en 1925 y organizada por Montparnasse. Por su importante participación en el Centro de Estudiantes se le asoció a dicha beca, pero será él mismo quien echará por tierra la supuesta beca obtenida, declarándose ajeno al grupo de los becarios. La situación mal documentada refiere a que el sistema de becas de 1929 incorporó dos grupos, el primero señalado a un grupo de artistas y profesores destacados del período y otro referido a un grupo del Centro de estudiantes de arte, del que Gazmuri era presidente. Sin embargo Gazmuri no recibe la beca.[12]

       El pintor comentará los inconvenientes que le generó el hecho de que se le considerara uno más de los becarios, en el diario las “Las Ultimas Noticias” con fecha del jueves 12 de abril de 1973, en un artículo denominado “La beca tortuosa” Gazmuri declarará: “Leo con sorpresa la referencia Hernán Gazmuri becado del Gobierno chileno, se mejoró en París en el Taller de André Lhote. Esto es un error, yo no fui en ningún caso becado del Gobierno. Nunca he recibido ninguna clase de ayuda oficial, al contrario, se me excluyó, apartó, bajó, y además desproveyeron de mi cátedra (1934) privándome de toda posibilidad de expansión”.

      La historia de ahí es conocida, Gazmuri se transforma en el gran precursor del arte de cubista en nuestro país. En el año 1931 es profesor de pintura y composición en la Academia de Bellas Artes y en 1934 es suspendido de su cargo por discrepar con las autoridades de la institución.[13] Sin mayor reconocimiento por parte la institucionalidad se transforma en uno de los más importantes académicos independientes en la academia libre hasta que funda en el año 1942 el Instituto Pedagógico Técnico, desempeñándose como Jefe del Departamento de Arte. En dicha casa de estudios impartirá clases hasta el año 1972. El legado que deja como profesor de muchas generaciones es recalcado en mayor medida por ser el maestro de pintura de Roberto Matta en Chile, pero fuera de esto, su principal herencia es su vasta producción y también el haber ayudado a sentar las bases para una reforma de la institucionalidad en la educación artística en nuestro país. Sus intentos por estructurar un nuevo camino para el arte lo llevaron a reaccionar contra los modelos de manera consecuente durante toda su vida, desde su época de estudiante hasta sus últimos días.

     El intercambio epistolar entre Gazmuri y Juan Emar demuestra el intento por redefinir una noción de enseñanza que hasta nuestros días sigue siendo materia conflictiva en cuanto a la generación permanente y sistemática de escuelas de arte, sistemas de acreditación, la ecuación entre estudiantes de arte y la inserción laboral, los sistemas de acceso a becas estatales para estudiantes de arte, etc. Es en este sentido que la obstinada lucha de Gazmuri contra los modelos académicos del siglo pasado debe llevarnos a reflexionar sobre la manera en que la educación de arte (tanto secundaria como superior) se está desarrollando en Chile y hasta que punto los intereses políticos del momento inciden en el proceso que el arte por su propio camino mantiene. Un salón de estudiantes que se propone indagar en la medula de la enseñanza de su escuela es sin duda un esfuerzo en pro de dicha revisión tanto de su presente, así como también de sus miramientos al futuro. Algo que Juan Emar y Hernán Gazmuri se encargaron de defender vigorosamente en su momento.

Sebastián Vidal Valenzuela

Nueva York, Enero 2010


[1] El presente texto está basado en el trabajo de investigación desarrollado para el curso “Textos sobre arte en Chile” de la profesora Ana María Risco en el Magister de Teoría e Historia del Arte de la Universidad de Chile.

[2] Sobre la Enseñanza de la Pintura, aparece en el libro Jean Emar: Escritos de Arte (1923-1925) de Patricio Lizama editado por el Centro de Investigaciones Diego Barros Arana de la DIBAM en Diciembre de 1992.

[3] El 21 de septiembre de 1910 para el Centenario de la Independencia de Chile y la inauguración de la nueva Escuela de Bellas Artes, se realizó la Exposición Internacional de Bellas Artes y de Arte aplicado a la industria, bajo la ordenanza del decreto nº 3786 La organización y puesta en marcha de la Exposición estuvo a cargo del Consejo de Bellas Artes, creado por decreto el 31 de mayo de 1909, previo acuerdo al Consejo, el Gobierno autorizó la adquisición de obras para el Museo Nacional de Bellas Artes destinando, para ello, cien mil francos, que se adjuntaban a las sumas percibidas por ventas de entradas a la Exposición y el 10% del valor de las ventas a particulares. En la Categoría pintura, participaron 1.463 obras de artistas provenientes de Alemania, Argentina, Austria, Bélgica, Brasil, España, Estados Unidos, Francia, Holanda, Inglaterra, Italia, Portugal, Uruguay y Chile. (Información proporcionada por la historiadora del arte Gloria Cortés).

[4] Emar, Op. Cit.

[5] Emar, Op. Cit.

[6] Lira, Pedro en Selecta: Revista Mensual Literaria y Artística, Año II N° 7, Santiago, Chile, Octubre de 1910.

[7] Lira, Op. Cit.

[8] Emar, Op. Cit.

[9] Mellado, Justo Pastor. “Hernán Gazmuri: primera víctima (moderna) de la universitarización (conservadora)…” Mayo del 2003 disponible en:  http://www.justopastormellado.cl/edicion/index.php?option=content&task=view&id=214

[10] Mellado, Op. Cit.

[11] Mellado. Op. Cit.

[12] Lo anterior también es reafirmado por el crítico Ernesto Muñoz “…pese a haber desarrollado una importante labor como artista y dirigente estudiantil, no consigue ser becado. Partiendo bajo sus propios recursos -producto de su trabajo en una notaria- a estudiar a París con el maestro André Lothe”. Otra crónica relatada por Víctor Carvacho también lo señala: “…uno de los pintores más importantes de su generación, vivía por aquellos años en Europa. Pudo contemplar la existencia de los favorecidos con las becas. Él en tanto, rumiaba el hambre, las necesidades más apremiantes y la desnutrición que casi lo lleva al cementerio. Allí debe verse la incubación de sus odios, resentimientos, sadismo injurioso”. Más info en  http://www.hernan-gazmuri.com

[13] En su propio Currículum Hernán Gazmuri señalará que fue suprimido de su cátedra por medio de “medidas subterráneas por parte de los intereses lesionados para la acción renovadora del curso”.

Creative Commons License
Epístolas incontenidas: Un caso de política estudiantil y enseñanza de las artes by Sebastián Vidal Valenzuela is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Chile License.

Anuncios

Acerca de savidal

Candidato a Doctor en Historia del Arte. Universidad de Texas - Austin PhD Student in Art History. University of Texas at Austin
Esta entrada fue publicada en Textos Críticos, Textos de exposiciones. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s